domingo, agosto 27, 2006

Ja, no sabía que se podía hacer esto...

miércoles, agosto 23, 2006

. - Estaba ahí, recargada en la pared tarareando una canción en mi cabeza, cuando llegó el señor de la carreta de helados nestlé, el que hace reír a los niños con sus voces graciosas, y el que llegó con su carreta azul el día que regresábamos a nuestras casas en el "viaje" escolar (entre comillas porque estábamos a veinticinco minutos de Guaymas), y al que compramos cuantas paletas de colores nos permitía el bolsillo. Ese día comí tres de limón y dos "eskimales". Los recuerdos y la sed me ganaron y cinco minutos después, con una paleta de limón en la mano, me di cuenta de que lo(s) extraño. Extraño las miradas de complicidad, los chistes absurdos (que nadie más entendía) que nos partían de la risa y la frecuencia con que contestábamos al unísono que a veces hasta daba miedo. Nunca pensé que diría esto, pero quiero volver a la secundaria.

., En mi salón casi no hablo con nadie, y entre las
pocas personas con las que hablo se encuentra una de la,,s principales causas del "escándalo del viaje y la niña-maestra", que me involucró con un estúpido video que no tenía nada que ver. Creo que no hace falta mencionar que ella no está entre "mis personas favoritas". Siento que todos son iguales, sobre todo los "nuevos". Casi todas las tipas se peinan "emo" (, véase TWDLE) y al parecer a todos les gusta el reggaetón. No es que me vaya a aislar de todos o que me caigan mal, pero siento que no voy a encontrar amigos aquí. Lo que me consuela es que tal vez lleve latín y filosofía más adelante.

domingo, agosto 20, 2006

Ya me aburrió este blog

La otra dirección estaba muy larga, y me aburrió también, por eso la cambié.

sábado, agosto 19, 2006

No soy buena poniendo títulos.

Mi primera semana en la preparatoria no estuvo tan mal. No hay nada qué alardear sobre mis habilidades para socializar, como siempre, pero, quitando el hecho de que me tengo que levantar temprano, me gustó regresar a la escuela.

Las primeras dos clases de lógica me parecieron aburridas, incluso estuve a punto de dormirme en una de ellas. El maestro, cuyo nombre olvidó mencionar al entrar apurado al salón explicando que no iba a poder tener ese horario porque no se ajusta al suyo, ha enseñado en mi colegio por alrededor de cuarenta años. Supongo que la tercera clase fue como la primera, porque en las otras dos se la pasó divagando sobre la importancia de la lógica, los burros, los seres vivientes, las ballenas y los hombres, y que tenemos que estudiar para no fracasar en la vida. En fin, acabada la verborrea, y empezando a ver lo que la clase de lógica va a ser en verdad, me gustó bastante.

En otra clase, la maestra nos puso a escribir cómo imaginamos nuestra vida dentro de cinco años, o cómo queremos que sea. Traté de ser lo más realista posible ("estudiante pobre en ciudad desconocida"), y espero que se cumpla la mayoría de lo que escribí.

He estado pensando en las casualidades y el destino. ¿Fue una casualidad que, entre millones de espermatozoides, saliera yo? ¿Que la estupidez se apoderara de mi cerebro el tiempo suficiente para escribir "berbena" en vez de "verbena"? ¿Que naciera el 5 de abril y no el 4? ¿O esas cosas estaban destinadas a ocurrir?

Todo esto me recuerda que quiero ver Los Amantes del Círculo Polar otra vez.

"Caminante, no hay camino. Se hace el camino al andar". Al menos es lo que quiero pensar, porque mi camino es algo incierto.

sábado, agosto 12, 2006

Café negro oaxaqueño

Siempre he sabido que el café no es bueno para mí. Tiendo a hacer cosas extrañas cuando tomo café. El otro día, mientras divagaba por mi casa (que es muy pequeña, y por lo tanto, aburrida), me topé con que a la cafetera le quedaba para una taza. Aún estaba caliente, y, como no había leche, me lo tomé negro, con mucha azúcar, eso sí. Todavía no... ok, me distraje tantito y ya olvidé lo que iba a escribir. Ah, en una noche empecé un bodegón con todas las frutas que me encontré, y que por cierto debo terminar ya para que no se echen a perder y luego me reclamen; hice un dibujo demente lleno de colores revuelto con un poema de Rafael Alberti, y empecé un cuento tan malo que lo tiré a la basura a los diez minutos. Todo esto con un creciente dolor de cabeza que había empezado más de dos horas antes cuando supuestamente me iba a dormir. Traté de leer un poco, pero no pude. Puse música y apagué la luz, y así estuve no sé cuánto tiempo, pensando muchas cosas, del regreso a clases, si todos mis compañeros se peinarían "a la moda" y escucharían reggaeton, si iba a llover y si existían los aliens, y muchas más tonterías que pasaban por mi cabeza una tras otra. Cuando me convencí de que no dormiría así, prendí la televisión y me puse a ver una película del Once, y luego infomerciales, y luego las noticias de American Network. No sé a qué horas me dormí, pero no vuelvo a tomar café. (bueno, tal vez un poco)

No sé lo que acabo de escribir, y si lo leo lo más probable es que lo borre. Pero es mi blog y puedo escribir todas las sandeces que se me ocurran. Mañana es el día de los zurdos, deberían dar regalos.

martes, agosto 08, 2006





No pude evitarlo.

domingo, agosto 06, 2006

Enseguida vinieron a mi mente todos esos recuerdos que con el tiempo se habían ido empolvando y distorsionando en la maraña de amaneceres que les sucedían... Pero todo se aclaró, gracias a esa canción. Y me sentí ahí otra vez.

miércoles, agosto 02, 2006


Cuando llegué a mi casa me llevé una bonita sorpresa. El gato (bueno, ahora sé que es gata) que venía a pedirme comida todas las mañanas el año pasado estaba acostado afuera de la puerta, como esperando que le abrieran. A su lado estaba un gatito de no más de un mes, durmiendo. Les di lo único que encontré, que era la leche de hace dos días.
No había visto a esa gata desde el día que mi hermano la espantó con una escoba. "Si les das comida ya nunca se irán", me decía mi mamá. Y era verdad.

Y tras contar esta historia Schehrazada guardó silencio.

Y después de tres años que lo empecé, se terminó "la maldición de Las Mil y Una Noches". Es una larga y estúpida historia llena de coincidencias, tal vez un día que no tenga nada que hacer como hoy la escriba. Me gustaría pensar que fue una coincidencia de los astros que me tomó tres años terminarlo, como a Schehrazada contar las historias, pero sería sólo yo tratando de agregar magia a mi aburrida existencia (otra vez). La verdad es que no quería que se acabara.

Quiero una maldita cámara. Cuando sea rica y poderosa voy a comprar muchas cámaras y las voy a regalar a la gente pobre y miserable como yo.