No soy buena poniendo títulos.
Mi primera semana en la preparatoria no estuvo tan mal. No hay nada qué alardear sobre mis habilidades para socializar, como siempre, pero, quitando el hecho de que me tengo que levantar temprano, me gustó regresar a la escuela.
Las primeras dos clases de lógica me parecieron aburridas, incluso estuve a punto de dormirme en una de ellas. El maestro, cuyo nombre olvidó mencionar al entrar apurado al salón explicando que no iba a poder tener ese horario porque no se ajusta al suyo, ha enseñado en mi colegio por alrededor de cuarenta años. Supongo que la tercera clase fue como la primera, porque en las otras dos se la pasó divagando sobre la importancia de la lógica, los burros, los seres vivientes, las ballenas y los hombres, y que tenemos que estudiar para no fracasar en la vida. En fin, acabada la verborrea, y empezando a ver lo que la clase de lógica va a ser en verdad, me gustó bastante.
En otra clase, la maestra nos puso a escribir cómo imaginamos nuestra vida dentro de cinco años, o cómo queremos que sea. Traté de ser lo más realista posible ("estudiante pobre en ciudad desconocida"), y espero que se cumpla la mayoría de lo que escribí.
He estado pensando en las casualidades y el destino. ¿Fue una casualidad que, entre millones de espermatozoides, saliera yo? ¿Que la estupidez se apoderara de mi cerebro el tiempo suficiente para escribir "berbena" en vez de "verbena"? ¿Que naciera el 5 de abril y no el 4? ¿O esas cosas estaban destinadas a ocurrir?
Todo esto me recuerda que quiero ver Los Amantes del Círculo Polar otra vez.
"Caminante, no hay camino. Se hace el camino al andar". Al menos es lo que quiero pensar, porque mi camino es algo incierto.
Las primeras dos clases de lógica me parecieron aburridas, incluso estuve a punto de dormirme en una de ellas. El maestro, cuyo nombre olvidó mencionar al entrar apurado al salón explicando que no iba a poder tener ese horario porque no se ajusta al suyo, ha enseñado en mi colegio por alrededor de cuarenta años. Supongo que la tercera clase fue como la primera, porque en las otras dos se la pasó divagando sobre la importancia de la lógica, los burros, los seres vivientes, las ballenas y los hombres, y que tenemos que estudiar para no fracasar en la vida. En fin, acabada la verborrea, y empezando a ver lo que la clase de lógica va a ser en verdad, me gustó bastante.
En otra clase, la maestra nos puso a escribir cómo imaginamos nuestra vida dentro de cinco años, o cómo queremos que sea. Traté de ser lo más realista posible ("estudiante pobre en ciudad desconocida"), y espero que se cumpla la mayoría de lo que escribí.
He estado pensando en las casualidades y el destino. ¿Fue una casualidad que, entre millones de espermatozoides, saliera yo? ¿Que la estupidez se apoderara de mi cerebro el tiempo suficiente para escribir "berbena" en vez de "verbena"? ¿Que naciera el 5 de abril y no el 4? ¿O esas cosas estaban destinadas a ocurrir?
Todo esto me recuerda que quiero ver Los Amantes del Círculo Polar otra vez.
"Caminante, no hay camino. Se hace el camino al andar". Al menos es lo que quiero pensar, porque mi camino es algo incierto.
2 Comentarios:
Dios mío. Esto es una crisis de adolescentes raros a nivel mundial (en la cual me incluyo...) tengo más o menos el mismo problema.
Logica es bien rural, a mi me pusieron un ejercicio similar pero a diez años, y debo aceptar que fue dificil pensar en que voy a estar haciendo, almenos yo tambien espero que se cumpla por lo menos la mitad de lo que escribi
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