domingo, septiembre 03, 2006

Era pequeña y me sentaba a contemplar el librero. Al no saber descifrar los garabatos de conocimiento que llenaban las hojas de los libros, me daba una sensación de vacío e insuficiencia. Esto me llevó a la complicada faena de tratar de aprender a leer y escribir por mí misma. Aunque el plan era aparentemente perfecto (tan perfecto como una niña tonta de cuatro años lo puede hacer), no funcionó. La poco convencional forma de aprender el abecedario (tomar una hoja, llenarla de garabatos y preguntarle a un adulto si puede leer algo), y de leer (pedirle a alguien que me lea algo muchas veces, aprenderlo de memoria para luego relacionarlo con los símbolos), "que no podía salir mal" (desde entonces empecé con mis planes estúpidos que nunca funcionan), me aburrió, y aprendí que la "n", que era de las pocas letras que conocía, se leía "ene", y se escribía al revés (en ese tiempo escribía de derecha a izquierda, un hábito que me quitaron en la escuela). Ah, ya me desvié otra vez. El punto es que así me he sentido estos días. Se está pasando el tiempo y yo sigo aquí viendo el librero con la misma sensación de vacío e insuficiencia, dejando pasar el tiempo con la intención de levantarme pero sin hacer nada al final. Y mis planes nunca funcionan.


¿Qué será de mi alma, que hace tiempo
bate el récord continuo de la ausencia?
RAFAEL ALBERTI

3 Comentarios:

Blogger L. Venjamín dijo...

Recuerdo que hace años intenté enseñar a leer y escribir a mi hermana, cuando aún tenía cerca de tres años. Fué la primera vez que alguien me dijo que jamás serviría de maestro.

Desde entonces lo pensé mucho, al final terminé trabajando como maestro un tiempo, y actualmente doy asesorías a ingenuos amigos que quieren aprender el poco conocimiento extra que poseo, que me hace superior a los demás.

12:46 p.m. GMT-7  
Blogger Feldmarschall González dijo...

Yo sí pude leer a los 3 años, pero garabateaba los libros... el gran problema es que, como Dn. Venjamín, tampoco tengo talento alguno para ser maestro.

6:07 p.m. GMT-7  
Blogger L. Venjamín dijo...

¡Yo ya aprendí empíricamente del arte de la docencia! Gracias a "La Guerra" y a El Enemigo (que no existe 8-)).

Es impresionante lo mucho que puedes cambiar por algo así....

8:46 p.m. GMT-7  

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