domingo, octubre 29, 2006

Cinco hábitos extraños.

Ya se va a acabar octubre y no he hecho nada interesante con mi vida. Se acaba el mes de los copy-paste y tests estúpidos (sí, lo acabo de inventar hace tres segundos, como sea, octubre es el mes de los copy-paste y los test estúpidos), así que aprovecharé y publicaré el último test estúpido (o lo que sea) del mes (déjenme, estoy aburrida).

Bla bla bla, Cinco hábitos extraños (¿hábitos extraños, yo? pf):

1. A menudo inicio tareas ridículas con mucho entusiasmo y las abandono y olvido al poco tiempo. Ejemplos: Tapizar la pared de mi cuarto con imágenes chidas (sólo hay una foto de un bebé alien y un texto en braile), tomar una foto al día, aprender a tocar el piano de manera autodidacta (esa con varios intentos a lo largo de mi vida), aprender italiano, resolver el cubo de rubik (esa la abandoné en dos días), etcétera.
2. Mientras me baño, mi mirada se concentra mayormente en la coladera. Nunca se sabe cuándo saldrá un ciempiés y trepará por tu pie.
3. Tengo una especie de ritual para comer ciertos alimentos. Los pingüinos marinela, por ejemplo.
4. Como muuuuuuy lento. Tan lento que cuando termino la maruchan ya está fría.
5. Cuando conozco a alguien, recuerdo los detalles inútiles e irrelevantes de la persona, pero frecuentemente olvido su nombre. ¿Eso es un hábito? Ah, como sea, tengo sueño.
6. Cuando era niña, tenía el extraño miedo de que una calaca o un alien delgad@ y alt@ entraría a mi cuarto y me jalaría los pies. Nunca duermo con los pies descubiertos. NUNCA.
7. Me lavo las manos al despertar. Me lavo las manos al llegar de la escuela. Me lavo las manos antes de comer y me lavo las manos antes de ir al baño. Me lavo las manos después de comer y después de ir al baño. Me lavo las manos cuando estoy en la computadora. En fin, me lavo las manos *emoticon paranoico en posición fetal*.

¿Qué no eran cinco? Ah, ni que me fueran a castigar o algo. Algunos creo que ni son hábitos, pero como sea, nadie me va a regañar ni nada, es mi blog.

Quiero ir al cine. En Guaymas no hay cine.

En mi escuela un celular es lo que define tu poder. Algo así como las tierras y eso para los señores feudales. Y si pones la cancioncilla de Belanova o el último hit de reggaeton, felicidades, ya eres un respetado burgués.

Como sea, ya me desvié del tema principal: YO.

Debería algún día descifrar el texto en braile que está pegado en la pared... nah. El bebé alien me mira fijamente. Alguna vez lo traté de descifrar, con la única persona que entendía mis chistes raros. Algo del camino.

Ja, acabo de recordar una historia. Como no tengo nada que hacer, voy a contarla. El tipo ese será 1, el otro, el fan, será 2, el panista, 3, la otra, 4. Es como colorear con números. Me cagaban esos libros de colorear estúpidos, si lo hacías como decía te salían los dibujos más horrendos y carentes de originalidad como los chistes de los comediantes chafas de televisa. Ah, el punto es que a 1, 2, 3, 4, y a mí nos invitaron a la gran albercada de la tipa que acababa de entrar a la escuela porque sus papás querían que cambiara de ambiente y era muy mala y rebelde y escuchaba MCR y fumaba y llevaba mochila de Jack y cosas del Che Guevara sin saber siquiera quién chingados fue. Bueno, creo que esa es una buena descripción de ella. Como sea, acabábamos de entrar a clases y era todo nuevo y emocionante por ser grandes y poderosos alumnos de tercero de secundaria, así que teníamos que ir. Y ya, estaba lejos (bueno, lejos para Guaymas, como a 50 minutos), y mi mamá nos iba a llevar, comeríamos chucherías y haríamos tonterías divertidas. Por alguna razón mi mamá aún piensa que es de mala educación llegar a una fiesta sin regalo, así que pasamos por uno, divagamos por las tiendas sin hacer nada por media hora y mejor mi mamá escogió algo. Estaba bonito, todo arregladito como los dejan en las tiendas de regalos, con brillitos y cosas cursis que hacen que la gente diga cosas estúpidas. En el camino hablamos de muchas cosas, 3 nos señaló las casas que el amigo rico de su papá, que había estado en la segunda guerra mundial, construía, y que tenían diseño moderno y minimalista y sabe qué cosas de panistas. Como sea, cuando íbamos a llegar a la casa, vimos a unos tipos que nos dijeron que la fiesta había terminado y todos ya estaban tirados y sabe qué; pero no habíamos gastado tantos valiosos minutos de nuestras vidas para irnos tan pronto, además tenía que darle el regalito, así que tocamos el timbre. Salió la cumpleañera, que guarda mucho parecido con Maria Daniela, la del sonido lasser, y que muy evidentemente no estaba sobria. Todos finjimos felizmente. Ella fingió que estaba sobria, nosotros fingimos que creíamos que estaba sobria, mi mamá fingió que no se había dado cuenta de nada, en fin, parecíamos actores de una novela de las cinco de la tarde. Entró por donde había salido, varios tipos y tipas se asomaron como asustados (ja ja), y nos fuimos tristes y cabizbajos por no haber podido refrescarnos en la alberca. Bueno, lo último no. Nos reímos de estupideces como al principio, y 4 me llamó diciéndome que si dónde estábamos porque nos estaba esperando. Y se me olvidó darle el maldito regalito. No le hubiera gustado de todas formas. Es la historia más chafa del mundo, ja ja. No pasó nada así digno de ser escrito en un blog, al menos por mí, pero es mi blog y te aguantas. En realidad fue divertido. Creo que éste es el post divagatorio (no me importa si existe o no) más largo que he escrito aquí. El bebé alien acaba de parpadear. Tengo que dormir. Pero primero voy a leer mi horóscopo. No, no creo en eso. Creo que no creo en nada.

1 Comentarios:

Blogger Feldmarschall González dijo...

En Guaymas nacieron tres presidentes (dos de ellos infames...) Dato estúpido del día Vts.

2:11 p.m. GMT-7  

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